Recursos prácticos para organizar mejor tu trabajo, gestionar el tiempo y cuidar la energía de las mujeres que emprenden un negocio
Written by Pablo Godoy Fernández
Emprender suele venir acompañado de entusiasmo, creatividad y ganas de avanzar, pero también de una lista casi interminable de tareas: reuniones, presupuestos, comunicación, atención a la clientela, planificación y toma de decisiones. En medio de ese ritmo, organizarse bien deja de ser una recomendación y se convierte en una necesidad. Precisamente sobre ello trató la sesión online “Herramientas digitales para la planificación y el bienestar digital”, organizada en el marco del proyecto europeo Women 5.0.
En este taller puse el foco en cómo la tecnología puede ayudarnos a trabajar mejor, aprendiendo a utilizarla sin que invada todos los espacios de nuestra vida. Por mi experiencia como técnico de gestión de programas de emprendimiento de Acción contra el Hambre en España, me parecía importante abordar la planificación no solo desde la productividad, sino también desde el cuidado. Porque una persona emprendedora no necesita únicamente hacer más cosas; necesita saber qué priorizar, cuándo parar y cómo sostener su proyecto sin agotarse.
La sesión comenzó invitando a las mujeres participantes a pensar en qué herramienta, digital o analógica, les había ayudado recientemente a organizar su trabajo. A partir de esa pregunta surgieron ejemplos como calendarios, agendas, listas de tareas, recordatorios o aplicaciones, que permitieron conectar el contenido del taller con la realidad diaria de cualquier emprendedora.
Uno de los primeros conceptos trabajados fue la planificación de proyectos, entendida como la capacidad de ordenar tareas, tiempo y recursos para tomar mejores decisiones, reducir la improvisación y avanzar con mayor claridad. Junto a la planificación, abordamos el bienestar digital, un aspecto cada vez más relevante para quienes emprenden.
Trabajar mejor sin que la tecnología invada nuestro tiempo
Utilizar herramientas digitales puede ahorrar tiempo y mejorar la organización, pero también puede aumentar la sobrecarga si no se establecen límites. La multitarea constante, las notificaciones, la sensación de disponibilidad permanente o el exceso de horas frente a la pantalla pueden afectar tanto a la concentración como al bienestar emocional. Por eso, durante el taller insistimos en que la digitalización debe estar al servicio de las personas, no al revés.
Abordamos varias herramientas digitales que pueden apoyar la planificación de un proyecto emprendedor. Google Calendar se presentó como una agenda digital sencilla para programar reuniones, entregas, recordatorios y también espacios de descanso. Trello permitió mostrar cómo un tablero visual puede ayudar a ordenar tareas por fases, asignar fechas y seguir el progreso de un proyecto. Notion, por su parte, apareció como una herramienta más flexible para combinar notas, bases de datos, calendarios y recursos en un único espacio de trabajo.
Más allá de sus funcionalidades, el mensaje fue que ninguna herramienta es buena por sí misma si no responde a una necesidad real. Una emprendedora puede necesitar simplemente una agenda clara, otra un tablero visual para dividir tareas y otra un sistema más completo para centralizar información de clientela. Elegir bien implica observar primero cómo trabajamos, dónde se producen los bloqueos y qué tipo de apoyo necesitamos.
Bienestar digital y gestión saludable del tiempo
La segunda parte de la sesión se centró en herramientas vinculadas al bienestar digital y la gestión saludable del tiempo. Se presentaron opciones como Insight Timer, para incorporar pausas conscientes, ejercicios de respiración y meditaciones. Recomendamos Focus To-Do para combinar listas de tareas con temporizadores de tipo Pomodoro; Toggl Track, para registrar el tiempo dedicado a cada actividad y detectar desequilibrios; y Flo como ejemplo de aplicación que puede ayudar a conectar salud personal, energía y planificación profesional.
Este bloque permitió reflexionar sobre la importancia de priorizar nuestro bienestar por encima de otras tareas. En muchos negocios, especialmente en fases iniciales, es habitual que la persona promotora concentre demasiadas funciones al mismo tiempo. Si no se revisa la carga de trabajo, si no se programan pausas y si no se aprende a priorizar, el riesgo de agotamiento aumenta. Por eso, hablar de bienestar digital dentro de un programa de emprendimiento no es algo accesorio, sino una parte fundamental de la sostenibilidad del negocio.
Desde mi punto de vista, una competencia digital clave hoy no consiste solo en saber usar aplicaciones, sino en saber decidir cuándo, para qué y con qué límites utilizarlas. La planificación digital debe ayudarnos a ganar foco, no a llenar cada minuto disponible. Debe permitirnos ordenar prioridades, no convertir la jornada en una sucesión interminable de tareas. Y debe contribuir a tomar mejores decisiones, no generar dependencia de sistemas cada vez más complejos.
La sesión acabó con una dinámica de reflexión en la que las participantes compartieron qué herramienta les había resultado más útil y qué nuevo hábito digital saludable querían incorporar en su día a día. Algunas ideas apuntaban a reservar momentos de concentración, revisar mejor la distribución del tiempo, reducir la multitarea, utilizar calendarios de forma más consciente o introducir pausas breves durante la jornada.
Planificar también significa saber parar
Como aprendizaje principal del taller “Herramientas digitales para la planificación y el bienestar digital”, cabe resaltar que para emprender mejor, a veces hay que parar y desacelerar. Poner en marcha un negocio también significa detenerse, mirar con claridad las tareas pendientes, distinguir lo importante y construir una forma de trabajo más sostenible. Las herramientas digitales pueden ser grandes aliadas en ese camino, siempre que se utilicen con criterio y se adapten a la realidad de cada proyecto.
En el contexto de Women 5.0, este enfoque cobra un sentido especial. Reducir la brecha digital de género no consiste únicamente en acercar nuevas tecnologías, sino también en facilitar que las mujeres emprendedoras las integren de forma útil, saludable y coherente con sus necesidades. Porque la autonomía digital también se construye aprendiendo a planificar, priorizar y cuidar el propio bienestar mientras se emprende.