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Acercar la Inteligencia Artificial a mujeres emprendedoras, poniendo el foco en su uso práctico y responsable para impulsar negocios con más confianza

Written by Pablo Godoy Fernández

© Santiago Ros

La inteligencia artificial (IA) ya no es una tecnología lejana reservada a grandes empresas y perfiles técnicos. Está presente en muchas herramientas que utilizamos diariamente y, bien aplicada, puede convertirse en una aliada para emprender, organizar mejor el trabajo, comunicar con más claridad y tomar decisiones basadas en evidencias. Con esta idea como punto de partida, preparé el taller online “La IA desmitificada”, impartido en el marco del proyecto Women 5.0, una iniciativa financiada por la Unión Europea que busca reducir la brecha digital de género y fortalecer las competencias digitales de mujeres emprendedoras.

Desde mi experiencia como formador y técnico de gestión de los programas de emprendimiento de Acción contra el Hambre en España, el objetivo del taller fue claro: acercar la IA desde una mirada práctica, sencilla y útil, evitando tanto el tecnicismo innecesario como la visión idealizada de estas herramientas. La sesión buscó que las participantes entendieran qué es la IA, cómo está evolucionando, qué posibilidades abre para sus proyectos y, sobre todo, qué precauciones deben tener en cuenta para utilizarla aplicando pensamiento crítico.

En el taller vimos contenidos clave como el uso responsable de esta tecnología, su presencia en la vida cotidiana, la aplicación de la IA al emprendimiento y una selección de herramientas prácticas que merece la pena probar. La sesión también incluyó dinámicas para identificar herramientas de IA utilizadas en el día a día y recomendaciones para saber escribir mejores prompts.

Para empezar a utilizar IA generativa no hace falta ser especialista ni haber estudiado ingeniería informática. Existen diferentes niveles de implementación, desde usos sencillos, gratuitos o de bajo coste, hasta soluciones más complejas. Para cualquier persona emprendedora que está comenzando, el primer paso puede ser tan simple como probar una herramienta ya disponible y aplicarla a una necesidad concreta como redactar un dossier, analizar una idea, preparar una presentación, organizar tareas o buscar información sobre su clientela potencial.

La IA puede aportar valor en distintas fases del emprendimiento. En el lanzamiento de un negocio puede ayudar a generar ideas, definir nichos de mercado, perfilar segmentos de clientela o mejorar una propuesta de valor. En comunicación y marketing, puede apoyar la creación de contenidos, textos para web y campañas. En productividad, facilita la automatización de tareas, la gestión de reuniones o la atención a la clientela. Y en estrategia, puede servir como apoyo para analizar tendencias, detectar oportunidades, interpretar información compleja y priorizar acciones.

Desmitificar la IA también implica conocer sus riesgos

Ahora bien, “desmitificar la IA” también implica hablar de sus sombras. Durante el taller visibilizamos que estas herramientas pueden cometer errores, ofrecer información desactualizada, reproducir sesgos o generar una dependencia excesiva si se utilizan sin criterio humano. Por eso, trabajar con IA no significa delegar nuestra capacidad de decisión, sino ampliarla. La clave está en verificar la información, proteger los datos personales, ser transparentes con la clientela y combinar siempre la tecnología con la experiencia y el conocimiento del propio negocio.

En un proyecto como Women 5.0, este enfoque resulta especialmente importante. La inteligencia artificial puede reforzar desigualdades y tener sesgos de género, por eso debemos mantener una mirada crítica y utilizar estas tecnologías de forma más consciente, promover una innovación más inclusiva y evitar que la digitalización deje atrás precisamente a quienes más necesitan acceder a nuevas oportunidades.

La importancia de aprender a crear buenos prompts

Otro de los aprendizajes de la sesión fue la importancia del prompting, es decir, la capacidad de dar instrucciones claras a una herramienta de IA. Un buen prompt debe incluir rol, tarea, contexto, audiencia, formato, tono y restricciones. No se trata solo de pedir “hazme un texto” o “dame ideas”, sino de explicar para qué se necesita la respuesta, con qué información se cuenta y qué resultado se espera. Además, el trabajo con IA es iterativo: conviene revisar, ajustar, preguntar de nuevo y mejorar progresivamente los resultados.

Como cierre, se compartieron herramientas útiles para diferentes necesidades emprendedoras, pero, más que recomendar una única herramienta, el mensaje final fue: primero identifica para qué la necesitas, después prueba la opción que mejor encaje y finalmente decide si realmente te aporta valor.

La principal conclusión del taller “La IA desmitificada” es que la inteligencia artificial puede ser una socia clave para las mujeres emprendedoras si se utiliza con propósito y mirada crítica. No sustituye la creatividad, la experiencia ni la capacidad estratégica de las emprendedoras, pero sí puede ayudarles a ahorrar tiempo, ordenar ideas, mejorar su comunicación y tomar decisiones mejor informadas.

En definitiva, la IA no va solo de tecnología, también va de confianza, autonomía y capacidad para participar en igualdad de condiciones en una economía cada vez más digital. Y ahí es donde iniciativas como Women 5.0 resultan necesarias, porque acercar herramientas digitales a las mujeres emprendedoras no es solo una cuestión de innovación, sino también de inclusión y futuro.