Written by Paula Baldó
En la realidad de la mujer emprendedora hay una constante: parece que no hay tiempo para parar un segundo y analizar las cosas.
El día a día nos lleva por delante, pasa el tiempo y nos encontramos con que no tenemos ni idea de si nos va bien, mal o regular, si estamos gastando demasiado dinero en esto o aquello y no tenemos ni idea de si merece la pena invertir X dinero en una campaña de publicidad pagada.
Pero necesitamos sacar ese tiempo.
¿Por qué nos hace falta medir? Porque la intuición está bien, pero puede llevarnos a lugares equivocados. Los datos, en cambio, nos dan respuesta a muchas preguntas y pueden hacernos ahorrar mucho dinero.
Además, en mi sector, donde lo de medir y sacar datos es cosa del día a día, siempre insistimos: lo que no se puede medir, no se puede mejorar.
No podemos llevar un negocio basado en conjeturas, aunque al principio del todo no podremos evitar usarlas. Es la etapa más complicada del negocio y donde menos sabemos. Por eso es clave aprovechar estos momentos para intentar obtener toda la información posible y coger una buena rutina. Es como ir al gimnasio, al principio hay agujetas y da mucha pereza, pero con el tiempo veremos resultados.
Para poder identificar qué información necesitamos tener controlada, lo primero que deberíamos tener claros son nuestros objetivos empresariales. A partir de ahí, intentar definir qué datos nos van a servir para demostrar que estamos consiguiendo (o no) nuestros objetivos.
Algunos ejemplos pueden ser desde el número de horas que trabajo al día, como un correcto control de ingresos y gastos, pasando por cuánto tiempo se pasa una persona mirando mi web.
Una vez definidos objetivos y de ahí los datos que necesitamos, lo siguiente es identificar posibles herramientas que nos sirvan para tener la información controlada.
En la sesión hablamos de varias herramientas, centrándonos especialmente en Google Analytics (y su alternativa europea Cabin), Meta Business Suite, Analíticas de LinkedIn y Mailchimp (y su alternativa española Mailrelay). Pero también hubo un espacio para hablar de la herramienta de las herramientas: ¡las hojas de cálculo!
Vimos que en muchas ocasiones lo más sencillo (y económico) es utilizar algo así, dado que hay datos que ninguna herramienta nos va a proporcionar.
Como reflexión final, una pregunta: ¿qué medidas puedo tomar a partir de ahora basándome en estos datos que tengo?
Mide, mide y mide. Y luego decide y mejora todo lo que puedas.