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Written by Paula Baldó

Vivimos en unos tiempos en que es inviable emprender y no ir de la mano de la tecnología, pero ésta no está diseñada por y para nosotras.

Seamos realistas, quienes crean esas apps, herramientas o la IA no son mujeres, tampoco emprenden con lo básico, ni viven equilibrando a duras penas crianza, cuidados y emprendimiento. Tampoco son, ni mucho menos, personas racializadas.

Y eso importa. Mucho.

Porque una persona no puede hablar o crear con criterio desde lo que no ha vivido. Es así de simple.

Por eso nos encontramos con herramientas diseñadas para modelos de productividad que no encajan con nuestros modelos como mujeres, o IAs con sesgos de raza y género (y operativas gracias al robo de derechos de autor). Además de gran cantidad de “letra pequeña” que nunca leemos y de la que no conocemos realmente sus implicaciones.

Eso fue parte de lo que vimos en el taller de Uso ético de la tecnología para mujeres emprendedoras: que es importante conocer qué y quién ha creado lo que queremos usar, para poder comprender sus límites, dónde nos pueden fallar y dónde realmente nos van a ayudar.

Hablamos de lo que significa la ética, de la importancia de establecer nuestras propias líneas rojas, aquellas que cada una hemos decidido no rebasar. Y que no tienen por qué coincidir con las de las personas que me rodean.

También descubrimos que los dilemas éticos surgen cada vez que aparece una nueva tecnología. ¡Que hasta Sócrates estaba en contra del uso de la escritura, porque pensaba que afectaría al procesamiento de las ideas!

Pero también es necesario conocer nuestra propia responsabilidad.

Como emprendedoras manejamos datos, en muchas ocasiones delicados, de clientes y otras empresas que es crucial proteger. También usamos imágenes que sacamos de internet y en ocasiones ni nos preguntamos si es lícito su uso o están protegidas por derechos de autor.

Podemos caer, sin pretenderlo, en el uso de patrones oscuros al diseñar nuestras tiendas online, o dejamos para el final (un final que nunca llega) la página de cookies y el aviso legal de nuestra web.

U olvidamos que hay personas con dificultades para poder acceder, leer o manejar nuestra web porque su diseño no es accesible y el lenguaje que usamos no es inclusivo.

Porque, no nos engañemos, seguimos diseñando encuestas online donde el género es exclusivamente masculino o femenino, dejando fuera la diversidad real.

Y un planteamiento ético en nuestra forma de trabajar nos distingue. Nos permite llegar a perfiles de clientes que realmente se alineen con nuestra forma de hacer y con los que será mucho más fácil trabajar. Pero, sobre todo, dormiremos mejor por la noche.